Nuestra
Historia:
Quien ingresa por primera vez a "Los Adobes de Argomedo",
se convierte de inmediato en un asiduo cliente. No en vano es
catalogado como uno de los lugares tradicionales, donde los chilenos
y extranjeros se sienten cómodos, y además motivados
para hacer de ese momento un instante inolvidable.
El
nombre surgió mientras se realizaban las faenas de construcción
del local y en los precisos instantes que para adaptarse al diseño
ideado por su propietario Juan Vergara Díaz, hubo que botar
algunas paredes de adobe.
"Oh,
ladrillo alto y duradero no te olvides que en tu origen fuiste
adobe...murallero", con este verso se le rinde homenaje
al primer adobe recogido en la calle Argomedo esquina Lira, cuando
el recinto se estaba edificando.
Local
rústico, simple y acogedor, no hay ningún muro que
se parezca a otro. Las lámparas de sencillo diseño,
nos traen remembranzas de la época colonial. En cada rincón
existe un detalle, una particularidad, un elemento que con su
sola presencia nos hace retroceder mentalmente en el tiempo y
evocar el pretérito.
Además
de construir un sitio especial donde degustar toda nuestra variedad
gostronómica criolla, acompañada de nuestros prestigiosos
vinos, también cuenta con comida a la carta internacional.
Por
lo tanto, ni el más exigente de los comensales puede decir
que no fué atendido a su gusto y que sus requerimientos
no fueron satisfechos.
Nuestra
música folclórica está presente todos los
días durante el show de cada jornada, constituyéndose
en el mayor atractivo para los turistas, que en conocimiento de
la fama de "Los Adobes de Argomedo", concurren masivamente
hasta el local.
La
tarjeta de recepción entregada a todos los que van al restaurante,
resume perfectamente el ambiente que allí se vive: "Bienvenidos
a los cariños de Los Adobes de Argomedo, su vieja casona.
Los estamos esperando con carnes y morcillas aromosas, con mostos
sabios, el calor y la alegría de nuestros cantares, adobos,
picardía de espuelas y pañuelos".